Uva de mesa: menos hectares, más producción y tendencia a largo plazo

7 diciembre, 2024

Argentina tiene una gran ventaja  en la producción de uva de mesa ya que puede ofrecer una misma variedad en distintas épocas. El cultivo se realiza en regiones con diferentes características climáticas logrando una amplitud de oferta desde octubre a febrero. 

Según el informe definitivo de cosecha de uva y elaboración de vinos y mostos del año 2024 elaborado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en la vendimia última se cosecharon en todo el país 19.189.740 qq de uva, un 31,9% más que en 2023. Del total de lo recolectado, 18.798.000 qq (98%) de uva se utilizaron para elaboración de vinos y mostos, y 391.740 qq (2%) para consumo en fresco y pasas.
El 50,8% de lo cosechado corresponde a variedades tintas, el 30,7% a rosadas y el 18,5% a blancas.

En los últimos 10 años el promedio de la cosecha fue de 20.824.053. Teniendo en cuenta este numero el 2024 muestra una disminución del 7,8%.

Producción de UVA en Argentina 10 años

Son 18 las provincias argentinas que registran superficie cultivada de vid: encabeza la lista Mendoza (con más de 1.500.000 toneladas anuales), San Juan (más de 500.000 toneladas anuales), La Rioja (más de 80.000 toneladas anuales), que junto a Salta, Catamarca, Neuquén y Río Negro, concentran aproximadamente el 99% de la superficie de vid del país; el restante 1% se distribuye en 11 provincias: La Pampa, Córdoba, Buenos Aires, Tucumán, San Luis, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, Misiones, Santiago del Estero y Santa Fe.

En 2024 se cosecharon 748.143 qq de uva orgánica en 10 provincias, lo cual representa el 3,9% del total cosechado. Las provincias con mayor proporción de uva orgánica sobre el total fueron Chubut (77,5%), La Rioja (20,6%) y Río Negro (11%).

Cosecha por destino

La producción de uva destinada a distribuidores de uva para consumo en fresco manifiesta una tendencia decreciente desde hace varios años. Según lo declarado ante el INV, la producción de uva con este destino en 2024 fue de 50.015qq. Las variedades más destinadas a uva en fresco fueron  las uvas blancas sin semilla (especialmente la variedad Superior Seedles (20%), y las rosadas con semillas (en donde predominan las variedades Flame Seedless y Red Globe).

A pesar de esta tendencia decreciente, el mercado global de uvas se está expandiendo rápidamente a escala global. La demanda está siendo impulsada por un mayor conocimiento entre los consumidores sobre las ventajas de las uvas para la salud, incluidas sus vitaminas y antioxidantes. También este fenomeno se ve favorecido por la práctividad a la hora de su consumo como snack.

La agricultura de precisión y la ingeniería genética son dos ejemplos de avances tecnológicos en los métodos de producción de uva que mejoran el rendimiento y la calidad: en nuestro pais de hecho el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) viene desarrollando nueve nuevas variedades de uva fresca sin semilla para exportación  en su estación INTA San Juan para competir en el mercado internacional.

Nuestro país, junto con todos los países australes tiene además la ventaja de ingresar durante la contra estación, cuando faltan frutas frescas; y la uva resulta una alternativa atractiva frente a las pomáceas, bananas y cítricos. Gracias a los envases pre-packs, son fácilmente manipulables para las grandes cadenas.

 

Consumo Fresco - Variedades

Si bien todas las uvas nacen de la misma especie, la Vitis vinifera, las diferencias son importantes:
Las tintas, como el Malbec y la Bonarda, destacan por sus pieles gruesas, que les otorgan colores intensos y sabores profundos. Estas variedades requieren cuidados específicos en el viñedo, como la regulación de la exposición al sol para mantener su equilibrio entre color y taninos. Las uvas blancas, (Chardonnay o la Torrontés) en cambio tienen pieles más delicadas y su cultivo prioriza climas frescos o técnicas que protejan la acidez natural del fruto. En el caso de las rosadas, su versatilidad es clave. Variedades como la Cereza combinan características de ambos extremos, adaptándose bien tanto para vinos ligeros como para la producción de mostos.